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LaSalicornia – Cómo abrir ostras

Cómo abrir ostras paso a paso de forma fácil y rápida (y sin romperte la cabeza, ni las ostras):

Antes de ponerte manos a la obra, es imprescindible tener en cuenta varias nociones básicas que nos indicarán si la ostra puede consumirse o, por el contrario, es mejor darla por perdida y ahorrarse una intoxicación.

Para identificar si una ostra está en buen estado, lo primero que tenemos que hacer es confirmar que ha llegado viva. Existen varias características que la delatan.

En primer lugar, la concha debe estar cerrada. La concha abierta indica que el molusco está muerto, en cuyo caso debemos descartarlo inmediatamente.

LaSalicornia - cómo abrir ostras

De igual modo, si la concha permanece cerrada, almacenará agua en su interior; ergo, pesará más. Si al cogerla notamos que el peso es inferior al correspondiente con su tamaño, probablemente esté en mal estado, incluso si la concha no se ha abierto del todo. Por tanto, si la ostra pesa mucho, tiene más posibilidades de estar en un estado óptimo.

Ahora sí: cómo abrir ostras. Una vez que te has asegurado de la salud de las ostras, puedes dedicar toda tu atención a abrirlas. Para ello, nos ayudaremos de dos herramientas: un cuchillo y unos guantes que nos protejan.

Antes de abrirlas, es recomendable limpiarlas por fuera con agua fría. Con los guantes ya puestos, sostén la ostra con una mano, colocada de forma que la parte cóncava y áspera de la concha roce la palma de la mano, mientras que la zona lisa quede boca arriba. Con la otra mano, sujeta un cuchillo bien afilado y resistente e introduce la punta entre ambas conchas. Trata de introducir la hoja del cuchillo de forma que, cuando este esté ladeado (el cuchillo, nunca la ostra), puedas ejercer presión para abrir la concha.

¡Clic! Si lo has escuchado, ya puedes levantar una de las conchas y pasar a la siguiente. Evita inclinar el molusco para que no se pierda el jugo de su interior.

Ve colocando todas las ostras sobre una capa de hielo; así mantendrás su buen estado hasta la hora de consumir. Llegado el momento, puedes servirlas de muchas formas: directamente y sin añadidos, con unas gotitas de zumo de limón, jamón, jalapeños, mantequilla ahumada, etc.

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