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Almeja japonesa

La almeja japonesa o Ruditapes philippinarum, es un molusco bivalvo marino, de la familia Verenidae, muy apreciada en gastronomía, de presencia en todos los litorales del mundo y que es objeto tanto de pesca extractiva como de su cría en acuicultura.
Su concha es sólida, ovoide, cuadrangular, con el margen posterior casi recto, las valvas simétricas, con costillas aserradas, concéntricas y radiales que forman un retículo menos tupido que los observados en la almeja fina (Ruditapes decussatus).

La charnela de este molusco tiene tres dientes cardinales en cada valva. Seno paleal profundo y redondeado, sin llegar al centro de la valva, cuyo borde es liso. La coloración de la concha es muy variable, con tendencia a ser oscura, prevaleciendo por lo general el color marrón, decorada con dibujos diversos, frecuentemente grandes manchas o bandas oscuras concéntricas o irregulares; interior blanquecino; puede alcanzar los 8 cm de longitud.

Su hábitat es infralitoral, vive enterrada en arenas y fangos, desde la rompiente a los cien metros de profundidad, caracterizándose por ser una especie de gran adaptabilidad por su resistencia a las aguas turbias, a los cambios bruscos de salinidad y de temperatura, por lo que es un molusco más resistente y prolífico que la almeja fina.
Su presencia es muy habitual en playas, desembocaduras de ríos, lagunas salobres y esteros debido a que puede vivir tanto en fondos arenosos como fangosos, presentando gran resistencia a las aguas contaminadas; por estas razones, es una especie presente en todos los litorales del mundo.

La almeja japonesa, se puede encontrar tanto a lo largo del Pacífico, y mares de China y Japón, como del atlántico norte occidental y costas de Canadá, así como en el Mar Mediterráneo, costas de California y México.
Su alimentación es a base del fitoplancton, detritos y de la materia orgánica que se encuentra en descomposición en el agua libre y en el bentos (suelo y subsuelo).

Estos nutrientes los extrae mediante filtración, evacuando el agua y los deshechos por un sifón que se encuentra en la parte posterior, de tal manera que, como todo molusco, es un organismo biofiltrador, contribuyendo con su comportamiento alimentario a la depuración de las aguas.
Es una especie de gran importancia en acuicultura, siendo China el mayor productor mundial y en Europa, Italia es el más destacado, cultivándose en parques intermareales tal y como se desarrolla en Galicia y en marismas transformadas como esteros o parques de acuicultura en la zona suroccidental de la Península Ibérica.

En lo relativo a su consumo, es un molusco muy valorado, por lo sabroso de su carne destacando su alto nivel de proteína, bajo nivel de grasa y aporte de hierro, yodo, selenio y vitamina A.