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LaSalicornia – Pesca continental

La productividad y la resiliencia de los ecosistemas de aguas continentales vienen determinadas principalmente por factores ambientales, entre los que revisten especial importancia la temperatura, los flujos de agua y las variaciones de los nutrientes derivadas de la expansión y contracción estacionales de los sistemas acuáticos. Las especies acuáticas de estos ecosistemas tienen estrategias vitales que les permiten aprovechar la variabilidad o estabilidad inherentes de los diferentes sistemas en función de la ubicación, ya sean lagos, ríos, humedales o llanuras aluviales árticos, de montaña, templados o tropicales.

LaSalicornia - pesca continental

El rendimiento de las poblaciones de peces o de determinadas pesquerías continentales está estrechamente relacionado con la calidad y la cantidad del agua, así como con el tamaño y la salud de los hábitats de los que dependen los peces para completar sus ciclos de vida y la conectividad entre estos. En las llanuras aluviales tropicales, donde tienen lugar algunas de las mayores actividades de pesca continental del mundo, y de las que depende la subsistencia, la seguridad alimentaria y la nutrición de un gran número de personas, la variabilidad interanual de las inundaciones determina los índices de supervivencia y crecimiento de las especies acuáticas y, por consiguiente, el tamaño de las poblaciones capaces de recuperarse de niveles altos de mortalidad.

La presión pesquera en estos sistemas puede ser significativa, pero no suele ser el principal factor que determina el estado de las pesquerías. Por otro lado, puede que las poblaciones aisladas en lagos o cursos de agua templados o árticos sean muy vulnerables a la sobrepesca, aunque las repercusiones en el hábitat, los lugares de desove y la conectividad tal vez sigan siendo importantes, o incluso factores decisivos, a la hora determinar la salud de la población.

Las importantes pesquerías continentales de las cuencas tropicales del mundo también pueden describirse por el gran número de especies presentes en ellas y la alta diversificación de la pesca que las explota. Puesto que muchas de estas importantes pesquerías alimentarias se encuentran en países menos adelantados o de ingresos bajos y con déficit de alimentos, son limitados los recursos humanos y financieros disponibles para su seguimiento y ordenación. Dado el carácter sumamente disperso de muchas de estas pesquerías, la utilización de métodos de evaluación tradicionales (estudios de frecuencia de tallas, estudios de las capturas y el esfuerzo, estudios independientes de la pesca, etc.) lleva mucho tiempo y resulta costosa y difícil de justificar a la luz de las limitadas opciones de obtener ingresos de los desembarques y del bajo rendimiento de las inversiones para el Estado. Incluso en algunos países desarrollados, el escaso relieve de las aguas continentales hace que la evaluación y el seguimiento sean una prioridad relativamente baja o se consideren un gasto injustificado cuando hay tantas otras necesidades contrapuestas.

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